Año nuevo…la misma vida

Seamos honestos y realistas. Este año, no vamos a ser radicalmente distintos, ni haremos tantas cosas nuevas como se nos han pasado por la cabeza, por lo menos no todas a la vez. Por supuesto que el cambio es posible, pero las modificaciones son concretas, dirigida y discretas.

Concretas: elijamos un objetivo alcanzable y que nos haga sentir bien. Por ejemplo, no practicaremos un deporte si no nos motiva en absoluto o si nos resulta extremadamente difícil, o si lo hacemos, no lo haremos de forma continuada.

Dirigida: hemos de ser conscientes de la situación actual tal y como es, desear cambiar algún aspecto, conocer cómo hacerlo, y elegir el empezar el proceso.

Discretas: en japonés hay un término para nombrar la autorrealización o mejora continua, kaizen, que aunque se suele enfocar en los modelos de producción, a mí me parece interesante llevarlo al terreno personal. Este progreso continuo se fundamenta en procesos discretos, individuales, bien definidos. En mis consultas suelo proponer pequeños cambios, sin necesidad de sentirnos desbordaos con nuestros objetivos ni pretender un gran cambio inmediato, sino ir poco a poco, y además, disfrutar el camino.

Si quieres cambiar la forma de tomarte las situaciones difíciles, conectar contigo mismo, cuidar tu relación con el descanso, o llevar mejor el estrés e incluso disminuirlo, solo hay que empezar. Dando el primer paso.

Y sobre todo, no dejes de perseguir tu sueño.
El mío es ayudarte.

Los aviones, esas máquinas del demonio

Se acerca la “operación turrón” y muchas personas que residen en el extranjero se preparan para volver a su tierra natal a pasar las fiestas navideñas. Lo que podría ser un motivo de alegría puede transformarse en algo bastante incómodo, según desde donde viajes.

Los aviones nos permiten cubrir grandes distancias en poco tiempo. Algo extraordinario y exclusivo de la inteligencia humana. Pero ese privilegio tiene costes.

En la mayoría de las personas se da el efecto jet lag, que consiste en una situación fisiológica producida por la alteración del ritmo circadiano o reloj interno. Los síntomas más comunes son cansancio, insomnio, desorientación, falta de apetito, desgana y apatía, dolor de cabeza y náuseas. El que una persona presente más o menos síntomas depende de varios factores: la dirección y duración del viaje y factores particulares de cada individuo.

Si viajamos al norte o al sur solo notaremos las consecuencias de un viaje largo, excepto si cambia mucho la luz entre el sitio de origen y el de llegada. En ese caso, el reloj biológico se verá afectado, ya que la luz es uno de sus principales reguladores.

Las mayores dificultades se manifiestan cuando cruzamos husos horarios, en concreto en dirección oeste – este, teniendo que adelantar el reloj de pulsera y el biológico. Si es una estancia de poca duración, casi es mejor aguantar los efectos del cambio, pero si la visita será larga se puede ayudar al cuerpo a adaptarse al nuevo horario. La exposición a luz natural, algo de ejercicio y el manejo de las horas de sueño pueden ser factores importantes.

Y sobre todo, no dejes de perseguir tu sueño.
El mío es ayudarte.

 

Círculo vicioso

Quizá por mi formación en biología tengo muy presente que los humanos somos unos animales. No en el sentido peyorativo, sino en el mejor de ellos, en el sentido estricto de la palabra.

Somos unos animales. A veces se nos olvida, y yo creo que si nos acordáramos de ello, tal vez nos iría mejor. Podríamos ser conscientes de que aprendemos como el resto de los animales, repitiendo una acción hasta que se convierte en hábito.

He tenido la gripe esta semana, y por las noches no podía dormir bien. La fiebre me provocaba pesadillas, tiritones, o sudores, la cosa era no dejarme dormir. Tras varias noches seguidas, para mí se ha convertido en un hábito no dormir bien ni descansar por las noches.

Ahora entra en juego la parte exclusiva de los humanos, la razón. Soy de la opinión que somos el animal con más adornos que existe. Y nuestra razón es el más maravilloso de todos ellos. Aunque a veces nos juegue malas pasadas y salte como un mono loco de un lado a otro fuera de todo control, es nuestra aliada.

Esta podría haber sido una buena situación para que este animal de hábitos, enferma y agotada, comenzara el círculo vicioso que está detrás de muchos problemas de sueño. No puedo dormir durante varios días seguidos y se convierte en rutina, le cojo miedo a la cama, me inquieto cuando llega la hora de dormir, y eso no me ayuda a coger el sueño…Como resultado, más días sin dormir que confirman que tengo un problema de sueño.

Pero el problema no tiene su origen en nuestra fisiología ni en nuestra capacidad para dormir, sino en las acciones y pensamientos relacionados con el sueño. Y esto, se puede cambiar.

Y sobre todo, no dejes de perseguir tu sueño.
El mío es ayudarte.

El sueño de los más pequeños

Todo se aprende. Por repetición, por asociación, por observación, … se aprende. El sueño es un comportamiento que también se ve influido por el aprendizaje.

Los niños muy pequeños tienen un patrón de sueño polifásico, es decir, repartido en distintos períodos a lo largo del día. Esto hace que el comienzo de la relación entre padres e hijos sea desorganizada y sujeta a las necesidades del bebé.

Pero poco a poco estas necesidades van cambiando y se pueden ir amoldando a las necesidades de los adultos, lo cual reporta un doble beneficio. Por un lado, los padres podrán volver, en la medida de lo posible, a sus hábitos de descanso, lo que le procurará mejor estado de ánimo y mejor predisposición para el cuidado del bebé. En segundo lugar, el patrón de sueño del bebé, de forma natural, va cambiando y pareciéndose en algunas cosas al sueño de un adulto, por ejemplo, alargando el sueño nocturno y siendo capaz de dormir en su propia cama. Ayudando al bebé en esos cambios estamos favoreciendo su desarrollo natural y saludable, respetando, en todo caso, el ritmo de evolución particular de cada individuo.

Todo se aprende. A dormir también. Solo hay que saber cómo.

Y sobre todo, no dejes de perseguir tu sueño.
El mío es ayudarte.